lunes, 16 de agosto de 2010

El regreso del Coco


Por: Pablo Méndez

Una joven extranjera exclamó: — ¡No puede ser, ese hombre está mal!— ¡Allá en mi país dicen que tiene cáncer terminal, cómo es posible!—a continuación pulsé los botones para demostrarle que Fidel Castro hablaba simultáneamente por cuatro de los seis canales habilitados por la televisión cubana.
Asimismo, después de estar fuera del ruedo por cuatro años, Castro dispuso del cenáculo de la Asamblea Nacional, cuya reunión fue cubierta por los principales medios noticiosos del mundo—y lo hizo—en primer lugar, para cuestionarse públicamente por haber errado la fecha exacta del fin del mundo—y luego—retornó sobre sus pasos, para reiterar una vez más su preocupación por la escalada belicosa de EE UU en el Golfo Pérsico, el Mar Amarillo, y del mismo modo trató de persuadir al presidente Baracak Obama para que desista de su hostilidad hacia Irán, y Corea del Norte.
Lógicamente, tras finalizar la lectura del manifiesto ocupó una butaca junto al presidente del plenario el señor Ricardo Alarcón, quien al mismo tiempo solicitó a los congresistas presentes que formularan sus preguntas—¡y claro!—como era de esperarse le sucedieron las conocidas diarreas de alabanzas, y chicharronerías, en cuyas intervenciones se dedicó más tiempo a demostraciones de regocijo por la recuperación del líder revolucionario y su retorno al escaño parlamentario, que por la temática propuesta a debate—más adelante—el ex-mandatario cubano también se congregó con la prensa latinoamericana asistente al cónclave.
Lo cierto es que mientras se reunían en la Habana, toda esta pléyade de personalidades, con el consabido costo económico que inducen los gastos de energía; climatización, trasporte, alojamiento, y cuyo unitario resultado—sin dudas—es el exacerbo de las carencias del pueblo cubano, contradictoriamente, el Nuevo Herald de Miami anunciaba que el presidente Baracak Obama, y su familia disfrutaban de un recorrido vacacional por Andalucía, al tiempo que sus anfitriones, en este caso los monarcas españoles, lo invitaron a su mansión de Mallorca—por allá—por el archipiélago de las Baleares, además, se hace evidente que dicho anuncio dejó en ascuas todos los efectos del apocalipsis anunciado por el ex- dictador.
Sin embargo, a pesar de que el huracán rastreado por nuestro meteorólogo político, aún no ha logrado salir del vaso de agua donde se encuentra prisionero, el “compañero” Castro ha resuelto dar término a esa metáfora de continuar simbolizado por una columna del periódico Granma, y ahora ejercita su experiencia ocupándose de la política exterior del país, mientras su hermano continuará haciendo frente a los avatares administrativos de la isla caribeña—lo cierto es—que con posterioridad a los acontecimientos protagonizados por la disidencia militante que precisaron—mejor dicho—forzaron al actual gobierno a recurrir a los servicios mediadores del cardenal Jaime Ortega para solucionar el embrollo internacional tras la muerte del recluso político Orlando Zapata, se ha notado el vacío de ese “sello distintivo”—que dicho sea de paso—caracterizó al régimen por 47 de sus 51 años de existencia, consistente en el “auge del discurso populista” cuya fogata se apagó a consecuencia de la discapacidad oratoria de Raúl.
Muy a pesar del menoscabo físico de Fidel, cuya enfermedad le impide emitir aquellas disertaciones kilométricas que ya forman parte del pasado, el líder ahora suple su impedimenta a través de las voces de los locutores de Cubavisión, cuyas lecturas de sus articularios absorben casi la mitad del tiempo destinado a los espacios noticiosos—y desde ya—vuelven a resonar en nuestros oídos, las motes de ciertos personajes como Salinas de Gortari, López Obregón, incluyendo también—como era de esperase—el destape sensacionalista de cuanto escándalo eche montones de caca por encima de toda la fauna que componen la nómina de sus rivales políticos.Entretanto, enchumbándose con pinceladas de cubaneo la vox pópuli anuncia—el regreso del “Coco”—debido a que la mayor porción de los entrevistados declararon que le temen más a Fidel que a Raúl— sin embargo—alguien manifestó la posibilidad de que Castro se arrepintió de sus pecados—y como resultado de ello—y por obra y gracia de la providencia resolvió convertirse en “Testigo de Jehová”, puesto que en los últimos tiempos no ha declinado su perseverancia sobre el inminente estallido de la batalla del Armagedón. Del mismo modo, otros alegan que ya están hartos de sus peroratas y recurren a la solución más práctica—en este caso—desconectar sus telerreceptores.

lunes, 9 de agosto de 2010

El club de los monstruos


Por: Pablo Méndez
Cuando el presidente Harry Truman fue puesto al corriente de que el asalto a Japón por vía convencional cobraría más de 100 mil vidas, solicitó a todos los presentes que le dejaran solo, tomó asiento, y se dispuso a analizar su sentencia—por un lado—el país enemigo se encontraba dominado por una casta de militares que se negaba a rendirse, y los soldados nipones—por naturaleza guerrera—ya habían demostrado en los arrecifes de Guadalcanal que eran capaces de empuñar granadas, e inmolarse para provocar una carnicería entre la soldadesca estadounidense.
No obstante, la unión americana gracias a sus científicos ya poseía un arma con un poder destructivo capaz de doblegar al contrario, y su uso podría precisar a Hirohito a la rendición incondicional—a mi juicio— supongo que el presidente Truman tras varios instantes de meditación, paseó su perspectiva por los arabescos de la techumbre, y en sus imaginas elucubró un circo romano donde el pueblo norteamericano enaltecía sus pulgares para salvar la vida de sus hijos.
Entonces, tras una prudencial reflexión, el mandatario asió su estilográfica y plasmó su decisión de lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, y seguidamente sendos B-29 despegaron para bombardear la nación asiática con la espeluznante bola de fuego—e ipso facto—el Japón depuso las armas y el telón de la segunda guerra mundial se precipitó para anunciar el fin, entretanto, los principales cabecillas del militarismo japonés efectuaron haraquiri para no enfrentar los tribunales, mientras la población estadounidense destapó un abrumador apoyo a la decisión tomada por la Casa Blanca—sin embargo—tras el desenlace, se subsiguieron innumerables veredictos a contracorriente, que calificaron el hecho como genocidio, alarde armamentístico, y estigmatizaron a Truman como uno de los verdugos más cruentos del siglo XX.
Años más tarde, la anti-democracia también se hizo del arma nuclear, se inició la guerra fría, y las fronteras del comunismo comenzaron a expansionarse por el Asia, pero también se propagaron los misiles de la OTAN, que pronto enfilaron sus picachos hacia la URSS desde su vecina Turquía. Asimismo el cenáculo del Polit-buro encabezado por Jruchov convino hacer un emplazamiento de misiles en los lindes de EE UU—y efectivamente—la angostica Cuba calificó como el lugar más idóneo para sus propósitos, a lo que también se sumó como ingrediente más enjundioso para su guiso, el desenfreno anti yanqui del joven y carismático Fidel Castro, factores que apuntaban a garantizarles el éxito.
La operación recibió el beneplácito del comando de la entonces naciente revolución cubana, pero la pronta localización del ensamblaje de los emplazamientos por parte de los servicios de inteligencia de EE UU provocó el estallido de la llamada “Crisis de los misiles” cuyo blanco de mayor exposición a la cohetería norteamericana sin dudas fue la isla caribeña—por cierto—los impulsos de Castro también dejarían boquiabiertos a los rusos, cuando solicitó “dar el primer golpe nuclear”, y en su furor desmedido ofreció en sacrificio a su nación, cuyas muchedumbres acéfalas ya clamaban en las calles el achicharramiento del mundo, sin embargo, el regaño político de Moscú no se hizo esperar, Fidel fue excluido de las negociaciones, tildado de irresponsable, y al mismo tiempo, se le consideró incapaz de apreciar que tras la ignición de un misil nuclear los únicos sobrevivientes del holocausto serian las cucarachas y los escorpiones. No obstante, a pesar del mal entendido, la lealtad de Castro sería premiada por la cúpula soviética, y con prontitud se le llamó a Moscú, le brindaron un recibimiento épico, lo condecoraron con la orden de Lenin, la estrella de héroe—y con tales chapitas—sosegaron el desboque de sus pasiones, igualmente como premio adjunto, la superpotencia apoyaría económicamente a su régimen—pero tras bambalinas—la operación tramada por la jerarquía soviética obtuvo la calificación de brillante, aunque el arsenal de la entonces URSS era insuficiente para clamar a viva voz la paridad nuclear con EE UU—pero al menos— con su artimaña los rusos lograron desmontar los misiles norteamericanos de las rampas turcas—y por supuesto—Fidel Castro resultó ser la marioneta que garantizó la consumación de tal propósito.
Casi una veintena de años más tarde, Ron Reagan se sentaba en el despacho oval con nuevas ideas y una marcada intención de ultimar el capitulo de la guerra fría. Entretanto, la URSS, no conformándose con la supremacía convencional en Europa (sus tanques en cuestión de días podían mojar sus esteras en las playas de Normandía) alteró el equilibrio estratégico en el viejo continente con la instalación de una ringlera de misiles SS-20 en su borde oriental, sin embargo—ante la revelación—el puño democrático procedió a equilibrar las fuerzas nucleares con múltiples emplazamientos de misiles Pershing, y Cruceros en las parcelas de la OTAN, sin embargo, las multitudes de pacificadores salieron a las calles para rechazar la instalación de la cohetería occidental, aunque contradictoriamente las ojivas que apuntaban hacia sus cabezas estaban orientadas desde territorio soviético.
A pesar de ello, el presidente Reagan, hizo aún más enfática su opinión de cubrir los cielos con un paraguas antimisil, cuya solución a titulo personal, era considerada como la más segura—incluso—también para la URSS, puesto que los servicios de inteligencia ya habían alertado a ambos gobiernos sobre el peligro inminente de que el armamento nuclear pudiera caer en manos terroristas gracias a la propagación del dominio del átomo—por tanto—su proyecto nombrado “Iniciativa de Defensa Estratégica”, entronizó los puntos de su agenda en la cumbre de Reikiavik, e implícitamente, también destapó su intención de compartir con su contraparte Mijaíl Gorbachov la citada tecnología—pero la cruda realidad apuntaba directo al pulmón—puesto que economía de la superpotencia comunista, ya estaba en banca rota, por tanto, si EE UU materializaba tal propósito, simple y llanamente el Oso Soviético quedaría con el fondillo al aire.
Gracias al predominio de la defensa sobre la ofensiva concluyó la guerra fría—y a pesar de que han pasado más de 20 años—hoy por hoy, la iniciativa de Ron Reagan, apunta como la solución más fiable ante la amenaza nuclear—por cierto—el “IDA evolucionó hacia el actual “Escudo Antimisil” cuya protección sólo favorece a los reductos demarcados por la OTAN.
El hecho de que en el mundo actual coexistamos con una fauna de irresponsables como el presidente iraní Ahmadinejah, un consumado anti norteamericano que en su etapa estudiantil participó en el asalto a la embajada de EE UU en Teherán, donde también tomaron como rehenes a sus diplomáticos. Un Kim Jong Il., heredero de la monarquía totalitaria que oprime una nación donde sus habitantes llegan a la mayoría de edad sin conocer la mantequilla, o un Fidel Castro con la cavatina continuadora de su hermano Raúl, dos embalsamientos que en 1962—a ultranza— entregaron nuestro territorio como rampa de lanzamiento para que los cohetes rusos estuvieran prestos a volarle las cabezas a los habitantes de New York, hace que muchos razonen y justifiquen la vigilancia—y si es necesaria—la opción militar para inhibir sus arranques.
En Hiroshima—este 6 de agosto—cerca del epicentro de la detonación de la primera bomba nuclear, y a la hora en punto del 65 aniversario de aquel bombardeo que marcó el final de la segunda guerra mundial, millares de convocados guardaron un minuto de silencio franqueados por las ruinas del tremebundo evento—y a pesar de los pesares—el Japón de hoy, se enaltece como una nación de cultura y economía floreciente, gracias a la pujanza de su tesón laboral, y el abandono de las apetencias guerreristas de sus ancestros.
Pero mientras observaba las imágenes a través de mi telerreceptor, la conductora que narraba los pormenores del ceremonial, comentó, que el único sobreviviente norteamericano de las tripulaciones de los B-29 que ejecutaron los bombardeos aquellas mañanas de 1945, había declarado ante los medios—“Que si se repetían las mismas circunstancias habría hecho lo mismo”— además—según la fuente—tampoco mostró remordimiento por su proceder, muy a pesar de las miríadas de muertes súbitas cobradas por la bola de fuego. Entretanto, otro unitario sobreviviente, el señor Fidel Castro, integrante del elenco protagonista de la llamada “Crisis de los Misiles de 1962”, cuyo desenfreno exacerbó el riesgo de una hecatombe atómica, abogó por la—“eliminación de toda las armas nucleares, incluyendo los arsenales convencionales”—salvo—que tampoco evidenció arrepentimiento por aquellos impulsos de hace 48 años—cuya reluctancia histórica—aún lo mantiene liderando el Club de los Monstruos.

lunes, 2 de agosto de 2010

Cantinfladas


Por: Pablo Méndez

Resultó una “cantinflada” la intervención de Raúl en la sección ordinaria del parlamento cubano para discutir las enmiendas al “Código de Viabilidad y Tránsito”, además de aprobar ajustes en la división política administrativa y la creación de dos nuevas provincias. Sin embargo, lo más risible de su discurso, fue el anuncio del incremento en la productividad laboral, el equilibrio del valor de las monedas circulantes, y el acrecentamiento de las exportaciones.
No obstante, paradójicamente estas discusiones sobre el Código de Viabilidad y Tránsito también tomaron matices de “cantinflismo” cuando saltaró a debate en un estado donde más del 70% de su parque automotor presenta un añejamiento de más de 30 años—por supuesto—por vía inductiva se adjunta el menoscabo técnico, las carencias de piezas de repuestos, y los incrementos de gases contaminantes que expulsan al entorno ambiental—además—se hace evidente que el 80% de los viales secundarios en la ciudad de la Habana se encuentran atiborrados de hoyos, e intransitables para todo tipo de vehículo, incluso para los ciclos.
Asimismo con otro “cantinflazo”, la asamblea acordó a partir del 1º de enero del 2011 poner en marcha las dos nuevas provincias de Mayabeque, y Artemisa con sus respectivas capitales, gobiernos, aparatos administrativos, y cúmulos de funcionarios, que a todas luces, también incurrirán en el desarrollo de la corrupción; el descontrol, el robo, los derroches de combustible, además, de todos los inconvenientes que nuestro justificado pesimismo pueden crear por la incapacidad de gobernabilidad que hasta hoy a demostrado la dirección del país.
Y entre “cantinflonadas”, el señor Raúl volvió a redundarnos que la “Revolución” no está dispuesta a hacer reformas capitalistas, a pesar de que el régimen ha desarropado su intención de despedir medio millón de trabajadores, acogiéndose al principio de idoneidad, pero al mismo tiempo abrirá las compuertas para otorgar licencias como “trabajadores cuentapropistas” a todos los que resulten desempleados por los reajustes de plantilla—es más—al parecer autorizará la pequeña empresa siempre y cuando su gerente abone un fuerte impuesto por cada empleado que labore para dicha entidad—a mi entender—(un modo muy “cantinflesco” de estimular la creación de empleos) y también nos informó que en los días subsiguientes se convocará a una reunión con la CTC, para ajustar las clavijas de los acuerdos del Consejo de Ministro (reunión llevada a cabo a puertas cerradas en la Sala Universal de las FAR los días 16, y 17 de Julio) donde—supongo—se excluirá la posibilidad de fundar un nuevo “sindicato de cuentapropistas”, puesto que la citada idea ya fue engendrada una vez, y dicha proposición no tuvo buena acogida por parte de las altas esferas del régimen, ya que “las mentes maquiavélicas” vislumbraron en dicha organización la posible puesta en marcha de un movimiento presuntamente opositor. Pero vale la pena puntualizar que también existe recelo entre los cubanos pedestres que en tiempos pretéritos ya habían ejercido el cuentapropismo, y tuvieron que entregar sus licencias por el acoso de los inspectores chapados de corruptos, más los irrisorios impuestos fijados por la ONAT (organismo estatal encargado de hacer las recaudaciones).
Raúl se refirió con brevedad a la excarcelación de los presos de conciencia de la Primavera Negra del 2003 ( en su alocución empleó el calificativo de “contrarrevolucionarios”), y puntualizó que los inculpados son personas desprovistas de ideas, y al mismo tiempo, son trasgresores de las leyes vigentes—en este caso la archiconocida ley 88, o mordaza—y también nos empujó otro “cantinflonazo” cuando comentó que en la época del presidente George Bush fue designado un interventor norteamericano al estilo “Charles Magoon”, para regir en una Cuba pos Castro—y que en la actualidad—para su infortunio ese “señor”se encuentra desempleado.
—Haciendo un intermezzo con las “cantinfladas”—a proposición del señor Ricardo Alarcón de Quesada presidente de la Asamblea Nacional, se aprobó por unanimidad una resolución de condena por el aislamiento en una celda de castigo (conocida por el hueco) del recluso Gerardo Hernández Nordelo que al mismo tiempo ha sido privado del confort del aire acondicionado, radio portátil, reloj pulsera, llamadas telefónicas, agua potable, asistencia médica, etc. Entretanto los artistas plásticos ocupantes de escaños en el parlamento cubano desplegaron un lienzo para que los diputados estamparan sus firmas, y al mismo tiempo, también engalanaron el lobby del Palacio de las Convenciones con una exposición alegórica a los 5 espías cubanos que cumplen prisión en las cárceles norteamericanas.Y para cerrar con un gran cantinflasazo” el señor Raúl autorizó a liberar las “Turbas de Respuesta Rápida” para que apertrechados con palos, cabillas, y cables una vez más defiendan las “Conquistas de la Revolución”.

Opaca celebración


Por: Pablo Méndez


El acto central por el 57 aniversario del asalto al cuartel Moncada en la provincia de Villa Clara, fue imbricado con las celebraciones por el bicentenario del natalicio del libertador Simón Bolívar, en cuya solemnidad se entonaron los himnos nacionales de ambos países, además hicieron uso de la palabra los señores José Ramón Machado Ventura vice presidente cubano, y Alí Rodríguez Araque ministro de economía de Venezuela—sin embargo— la ceremonia que año tras año es ejecutada a bombos y platillos en la provincia más cumplidora del país, esta vez, fue opacada por la irrupción de Fidel Castro en la base del monumento a José Martí, que acudió a dicho enclave para entronizar un intercambio con la casta más cabezuda de los artistas e intelectuales cubanos.
Asimismo, con un Randy Alonso rebosante de felicidad sentado en un extremo de la mesa se ofició el encuentro cuyo objetivo desencadenaría una exposición detallada por parte del protagonista estelar del asalto al cuartel Moncada, haciendo emerger—para romper el hielo—lo que según testimonios oficiales apuntan como la principal causal del fracaso del ataque perpetrado por la legión de combatientes conducidos por Fidel en la madrugada del 26 de julio de 1953. Dicho—factor a debatir—fue la “Guardia Cosaca” que defendía el perímetro de la fortaleza.
Lo cierto es que los invitados que pidieron la palabra para inquirir sobre el tema, nuevamente apelaron a esa mala costumbre—diría yo—de preguntar y al mismo tiempo contestarse ellos mismos—incluso—el artista plástico conocido por el seudónimo de Kacho, narró un pasaje hasta ahora desconocido para mí—donde citó—que “Fidel en un arranque de heroicidad, empuñó su arma y abrió fuego contra una ametralladora calibre 50 emplazada en uno de los baluartes de la fortaleza para cubrir a sus compañeros tras ordenar una retirada que nadie escuchó”—a pesar de la chicharronería—Fidel le interrumpió para reiterar su fe en el citado plan, y al mismo tiempo alegó, que si el tiempo retrocediera nuevamente, ante tales circunstancias el asumiría el mismísimo procedimiento que trazó para asaltar la fortificación—y recurriendo a un abrupto “punto de giro”— abordó con presteza el acontecer internacional, y las tensiones en torno a Irán, y Corea del Norte.
Del mismo modo, la polémica sobre el hecho que provocó el malogro de la acción acontecida hace 57 años—tras bambalinas— siempre apuntó hacia las anatomías de Fidel Castro y Gustavo Arcos Bernes como los responsables del referido fracaso, inclusive, ambos se acusaban mutuamente de frustrar la acción. Por ejemplo: Gustavo aludía que Fidel no quiso usar espejuelos, y mientras conducía el automóvil torció para franquear el cuartel, pero accidentalmente dio un contenazo —cuya paragüería—llamó la atención de la “Guardia Cosaca” que enseguida dio la voz de alarma, entretanto, por otra parte, Castro le imputa a Arcos Bernes haber iniciado el tiroteo antes de recibir la orden. Asimismo por el tiempo transcurrido y la imposibilidad de confirmaciones por el fallecimiento de algunos testigos—considero—que la incógnita sobre la verdadera versión continuará sin despejarse—lo que si está demostrado—es que Gustavo Arcos cayó herido en el combate, sin embargo, Fidel (que se suponía debía marchar al frente del asalto) puso sus pies en polvorosa, y fue sorprendido durante una siesta, a varios kilómetros del cuartel Moncada por una patrulla de soldados comandados por el entonces teniente Sarria.
No obstante, el líder revolucionario alegó estar inspirado para reunir y publicar la totalidad de los por menores de las principales batallas guerrilleras que propiciaron el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. Cuya obertura ya fue expuesta en sus recientes articularios de “Reflexiones”—y a mi juicio—con tal arranque publicitario, su obra será capaz de reducir a folletín novelesco los volúmenes de “Memorias y Meditaciones” del mariscal Zhukov. A pesar de ello, considero que sería interesante que dicha labor se acometiera, y que también se incluya en su compilación de datos la relación de las 20 mil personas que perdieron la vida en el lance revolucionario desde 1953 hasta 1959. Cifra que resulta exagerada para muchos, si le comparan con otros conflictos, por ejemplo: El de la URSS contra Afganistán, en cuya beligerancia calificada de cruenta, y prolongada durante 10 años, se reportó la cifra de 14 500 soldados soviéticos muertos en combate.

Cerrado


Por: Pablo Méndez

Un aviso de “cerrado” colgaba de la puerta del TRD (tiendas de recaudación de divisas para el MINFAR). Crucé San Lázaro, me senté en el parque, al mismo tiempo hojeé un periódico Granma comprado a un vendedor bohemio—entretanto, y a intervalos—levantaba la vista para valuar la revelación social de nuestra capital, a través de los transeúntes, los “almendrones” envueltos de humo, las membranas de hollín que cubren las fachadas, los contenedores rebosantes de basura, las atajeas atiborradas de suciedad. Me vuelvo una vez más hacia la puerta de la shopping, y aún persiste el cartelito de CERRADO, miro el reloj, ya son las 11:00 AM— ¿abrirá o no?— me asalta de nuevo la duda, pero de súbito un joven sale del comercio, cruza la calle y fortuitamente ocupa la vacante del banco donde me encuentro sentado, entonces aproveché la ocasión para averiguar:
— ¿La tienda va abrir?—le inquirí, y a pesar de revelar un cabreo que no brincaba un chivo, suavizó sus modales para contestarme.
—Mire puro… Mejor vaya a otro lugar, porque “allá dentro” se cayó una fase de la 220 v, los frízeres están parados; los productos están descongelándose, hay un descomunal reguero de agua por todos los pisos, y éstas son las horas en que el gerente no ha aparecido para resolver el problema— Lógicamente, capté su mensaje, doblé el periódico, y al mismo tiempo me dispuse a enderezar las rodillas, no sin antes comentarle.
—Chico, la verdad es que cuando esto lo administraba CUBALSE…
—… ¡Ay amigo!, tocó la tecla prohibida, esos eran otros tiempos. Desde que esta tienda pasó a ser jurisdicción del MINFAR, la mayoría de los trabajadores se han ido—y yo mismo—estoy a punto de largarme, porque los recursos para mantenerlas se han reducido a cero, sin embargo las exigencias se han multiplicado. El gerente de la entidad es un irresponsable a quien no le importa si este establecimiento trabaja o no, puesto que siempre llega a la hora que le da la gana, y no mueve un dedo por resolver los problemas que se van acumulando durante meses y ya son bastantes—¡Eso “allá dentro” está al garete!—Por ejemplo, los brazos hidráulicos de las puertas se rompieron y ante la imposibilidad de que la empresa los repare, los empleados tuvimos que inventar mecanismos con poleas y contrapesos hechos con pomos de agua para sustituirlos y evitar con ello las fugas de aire acondicionado—¡porque de lo contrario!—vienen los inspectores a sancionarnos y a quitarnos el horario de climatización que tenemos—¡otra cosa!—ninguno de los scanneres de las cajas registradoras trabajan, tampoco tenemos papel para imprimir, sin embargo, a los inspectores no les interesan los problemas materiales, y por encima de los inconvenientes exigen facturaciones y modelos que son imposibles de confeccionar por las carencias de materiales, por tanto, y ante tales circunstancias, las respuestas de los jefazos siempre puntean hacia los ajustes presupuestarios que les imponen desde “arriba”, y cito por ejemplo, que ellos prescindieron de los custodios del SEPSA basándose en que tales servicios requieren un monto de más de 1000 CUC mensuales por cada guardia, y contradictoriamente el salario que reciben esos empleados es de 360 pesos cubanos en “moneda nacional” equivalente a 15 míseros CUC—además — aquí en la época de CUBALSE se fumigaba sistemáticamente, y hoy por hoy, ya no se realiza el trabajo por falta de financiación, y en consecuencia los almacenes estén llenos de vectores, algo difícil de comprender, cuando las ganancias van a parar al único bolsillo que tiene el país, “el bolsillo del estado”— ayer mismo—yo estaba colocando productos dentro de una nevera, y las cucarachas me caminaron por entre los dedos…—¡esto es un asco!—
Y le creí—aunque el joven sospechó que lo tildé de exagerado—puesto que me mantuve callado durante todo el tiempo que duró la perorata—lo cierto es que para mí—el brillo que desprendieron sus ojos fue el mejor polígrafo para comprobar la veracidad de su narración.Me incorporé, le agradecí la sinceridad con que me informó de la debacle escondida tras los mostradores de las tiendas TRD Caribe, crucé la diagonal del parque para llegar a la calle Jovellar, y dirigirme a otros establecimientos donde—al menos—pueda remover productos dentro de los frízeres sin correr el riesgo de que las cucarachas trepen por mis manos.

lunes, 19 de julio de 2010

Resurrección


Por. Pablo Méndez

Primero apareció por el CENIC, después irrumpió en el Centro de Investigaciones para la Economía Mundial del CITMA, luego le brindaron un espectáculo con delfines entrenados en el Acuario Nacional, y posteriormente se reunió con los embajadores cubanos que asisten a la rutinaria reunión cuatrienal en la sede central del MINREX. Asimismo, Fidel ha comenzado a remontar los confines de la Habana acompañado de guardaespaldas camuflados con monos deportivos.
¿Cuál es el mensaje de tales maniobras?—según la vox pópuli— ¡Estoy aquí, listo para ocupar mi lugar y hacerlos regresar a la época del terror!—Sin embargo, por mi parte considero que estamos ante una artimaña más de los hermanos Castro, cuya combinación hace representar al primero, la mano dura, y al segundo, el disyuntor que desliga las tensiones, recordemos que algo parecido aconteció en el año 1994 cuando la intifada conocida por “Maleconazo”, cuya revuelta provocó el desboque de un paquete de reformas que Fidel se había negado a conceder—y para no contrariar su posición—abordó su IL-62M y despegó rumbo a Sudamérica con el fin de cumplimentar invitaciones protocolares. Entretanto, Raúl asumió el rol de enfrentar la línea recalcitrante del Partido para cuestionarles a boca de jarro: — ¿Qué proponen ustedes...? ¿Sacar los tanques para la calle?—
Del mismo modo, Fidel hace notar su presencia sin referirse a los acuciantes problemas internos de la nación que a fin de cuentas urgen más que sus profecías sobre la proximidad del Apocalipsis que proclama en sus articularios conocidos por “Reflexiones”, en cuyas parrafadas machaca con constancia los riesgos de la contaminación ambiental, o el estallido de las tensiones en torno a Irán, y Corea del Norte, sin embargo, mientras recorre la capital, su hermano Raúl se congrega a puertas cerradas en la Sala Universal de las FAR, con la casta más contumaz del Partido Comunista para ejercer su oficio de exponerles detalladamente (luego mediante la técnica de las video cámaras se hará extensivo a toda la militancia)—la prudencial salida—de levantar las penas carcelarias a un grupo de 52 reclusos de conciencia de la “Primavera Negra del 2003” tras las huelgas de hambre, del finado Orlando Zapata, Guillermo Fariñas, y el peregrinar de las Damas de Blanco. Pese a ello, considero—¡claro!—por vía de la lógica que dentro del ámbito de la reunión también se revelaran los agobiantes problemas de la corrupción en los organismos de la administración central del estado, y la incapacidad de producir riqueza, cuyos flagelos son consecuencia de las suturas y parches hilvanados por el régimen para sobrevivir tras el desplome del muro berlinés, además, del mismo modo debe resurgir la extrema dependencia económica de la nación caribeña que hoy por hoy está obligada a importar el 80% de su volumen alimentario—e incluir entre otras cosas—el peligro a una contracción del oleoducto venezolano puesto que el “Vale Chávez” aún no ha logrado consolidar su dictadura en el poder, y en consecuencia tales inconvenientes, unidos a las condiciones objetivas y subjetivas dadas por la miseria que carcome a las masas más humildes de la población, les obliga a otorgar “prioridad Nº1” a la liquidación de forma “inteligente” de esos focos opositores que ya han acaparado simpatías entre la población pedestre, y que por vía de hechos—si no les atajan a tiempo, y les permiten ajustar sus clavijas—pueden hacer detonar estallidos sociales con el consabido riesgo de hacerse irreversibles.
No obstante, Fidel vuelve a exhibir su anatomía con un rostro más poblado de carnes, un mejor color impregnado a su piel; y aunque balbucee, muestre lentitud a la hora de responder, vista de civil con una camisa a cuadros, o exteriorice su reverendísimo deseo de salir a la calle en calzoncillos, continuará siendo el ícono revolucionario con grados de comandante en jefe—y sobre todo—el discípulo aventajado de Nicolás Maquiavelo dispuesto a mostrar su crueldad cuando las circunstancias lo demanden.
El hecho de que considere o no, revocar su jubilación si los eventos por venir así lo precisan, no sería nada extraño. Recordemos a Mao Tsé-tung, cuando regresó a Beijing con los guardias Rojos y “acabó con las quintas y con los mangos”.

El sospechoso


Por: Pablo Méndez

Sábado 10 de Julio en la noche, hace tremendo calor, Bárbara una vecina del conjunto de edificaciones que bordean el complejo deportivo José Martí en el Vedado se acodó en el muro de su balcón para tomar el aire fresco y deslizar su perspectiva a lo largo de la calle 5ª entre G y H, seguidamente enfocó hacía la profundidad del estadio limitado por un murallón perimetral— y con prontitud—notó un movimiento raro entre los vericuetos del graderío, entonces se esforzó en seguir husmeando y a través de la penumbra descubre a unos fisgones masturbándose. Bárbara protesta puesto que “dicha función” se ha convertido en el “tele serial” de todas las noches, no obstante, los trasgresores ignoran su reprimenda, y continúan con el “waka waka”. Entonces se exacerba el escándalo y la mujer llama a su vecino— ¡Láaazaro ya empezaron los pajusos!—este se asoma, los increpa con gritos de: — ¡tiradores descaraos!—la respuesta no se hizo esperar, y una andanada de seborucos se estrelló contra los ventanales de su vivienda. Lázaro “se engoriló”, corrió hacia el interior de su apartamento, desenfundó un machete, se lanzó escaleras abajo, cruza la calle, y se dirige al sector de muro por donde salían las piedras. Coincidentemente un patrullero dobla la esquina, lo sorprende en el lance, los policías pistola en mano salen a su encuentro, lo desarman, y Lázaro aún presa de la furia los pone al tanto de los sucesos acontecidos, mientras tanto, los guardias lograron calmarlo y al mismo tiempo le puntualizaron que no puede tomar la justicia por su mano, y en tales casos sólo debe llamar al 106. Sin embargo, durante el altercado los exhibicionistas atravesaron el terreno de pelota a toda carrera, y se confundieron con la multitud de personas que se pasean por el malecón.
Amanece, la calle está repleta de patrulleros, los criminalistas recogen muestras en una zona cerrada con cintas policiales. Por el barrio se expande la noticia de que encontraron un cadáver con múltiples heridas de arma blanca cerca del gimnasio. Bárbara y Lázaro salen al balcón, se miran, ella le comenta— ¿No te culparán a ti...?—él la interrumpe con un ademán—¡Que ni jugando insinúes tal disparate!—acto seguido llaman a la puerta, irrumpe un agente que solicita su presencia ante un oficial que lo interroga y al mismo tiempo le tranquiliza alegando que todas las evidencias demuestran que él no fue el homicida, puesto que la víctima, (un joven apuñaleado con saña por todo el cuerpo y la cabeza), había sido ultimado en otro lugar porque no se encontró rastros de sangre en el sitio, y su rigor mortis demostraba que había muerto hace más de 20 horas, además, sus documentos (que fueron hallados en las cercanías por un transeúnte) reveló la identidad de un joven de 26 años cuyos antecedentes criminales indican que posiblemente sufrió un ajuste de cuentas. Sin embargo, como anoche estuvo involucrado en un altercado con arma blanca, el procedimiento imponía recopilar sus huellas dactilares, y también tomar un muestrario de sudor de su entrepierna—del mismo modo—también debía mantenerse localizable “por si acaso”. Lázaro manifestó su inquietud, y el oficial con resolución volvió a calmarlo, afirmándole: —“Mire ciudadano, si nosotros desconfiáramos de usted, hace rato que estaría tras las rejas”—Después hubo un inusual despliegue policial por toda la zona, y un patrullero permaneció vigilante en las afueras del MINREX, por ende, se propagaron comentarios de que el muerto era “mono”, o, chiva de la policía. Bárbara, y Lázaro salen al balcón, se miran, él le comenta—Tienes la boca santa ¿cómo te imaginaste que me tomarían por sospechoso?—y ella, le contestó: —Siendo negro y con cara de delincuente… “Saque usted sus propias conclusiones”—