Pablo Méndez
El viernes 10 y el sábado 11 de junio, fue exhibido en el marco del XIV festival de cine francés en Cuba, el films “De hombres y de Dioses” dirigido por Xavier Bernois con una duración de 120 minutos en formato de 35 mm.
Con una sala atestada de cinéfilos en el cine Charles Chaplin de la cinemateca de Cuba, se inició la proyección de uno de los filmes más esperados de la propuesta francesa, galardonado con el premio Cesar 2011; a mejor película, mejor director, y mejores actores (Lambert Wilson, y Michael Londsdale)
La trama se desarrolla en las montañas del Magreb al norte de África, años 90, se inspira en acontecimientos reales con monjes Cistercienses de Tibhirnine en Argelia que fueron secuestrados en 1996 por fundamentalistas islámicos, estos frailes vivían en paz, y en un ambiente de coexistencia con sus hermanos musulmanes.
Tras la masacre de un grupo de constructores croatas a manos de terroristas, las autoridades le conminan a abandonar el templo, puesto que sus vidas estaban en peligro, pero los monjes se niegan a salirse del lugar tras un consenso edulcorado de contradicciones, y continúan ensimismados en la pobreza, sus oraciones, los cánticos gregorianos y la asistencia médica a los pobladores.
Con un artístico final, armado con una sucesión de eventos análogos al evangelio de Jesús, éste se inicia con la reproducción de La Última Cena, musicalmente ambientada con el Adagio del Lago de los Cisnes de Tchaikovski, luego viene el secuestro de los monjes y la propuesta de los fundamentalistas para canjearles por terroristas encarcelados en Francia a manera de Barrabás por Jesús, después su director abre una ventana para elucubrar el Monte de los Olivos, el Vía Crucis que transcurre bajo una fuerte nevada y el supuesto suplicio en el Gólgota.
Según expuso uno de los cinéfilos. “Este films muestra que el Islam y el cristianismo pueden coexistir, también inhibe los esfuerzos por convertir a los terroristas islámicos en mártires antiimperialistas, algo muy machacado por los analistas políticos de nuestros medios informativos”.
Las actuaciones y la dirección fueron premiadas con un prolongado aplauso, haciéndonos respirar la cultura del público presente, y al mismo tiempo nos concedió la esperanza de que en Cuba, todo no está perdido.
“Es poco atractivo lo seguro, en el riesgo hay esperanza”. Blog de periodismo investigativo, literatura, y opiniones sobre la realidad cubana empapadas con lubricante social.
lunes, 13 de junio de 2011
El sindicato, un gigante dormido.
Pablo Méndez
El Lunes 16 de mayo, el diario oficialista “Trabajadores”, publicó una nota, donde citaba que Carlos Reyes Martínez, representante sindical de un grupo de cuentapropistas que conducen los conocidos “bicitaxis” en el municipio Centro Habana, junto a la secretaria sindical del Servicio Informático de Ferrocarriles (SIFER), entidad estatal donde pagan sus cuotas sindicales, demostraron a las autoridades competentes, que uno de sus afiliados tenía sus documentos en regla, tras ser multado injustamente por los inspectores.
Cinco días después, en el almacén “San José”, sito en la calle Desamparados, en el municipio Habana Vieja, se efectuó una encuesta, para sondear, si los artesanos y artistas que ejercen el cuentapropismo, deseaban afiliarse a un sindicato estatal. Según fuentes, un considerable porciento no mostró interés por la propuesta.
Una semana más tarde, en la empresa de producción y elaboración de alimentos (EPEA) “Cuba-Finlandia” localizada en la calle Clavel, en el municipio Cerro, un grupo de trabajadores reveló a este reportero, que no conocían a Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Al preguntarles, si su comité sindical defendía sus derechos, sólo respondieron con sonrisas.
Por otra parte Emilio Jerez secretario organizador del CONIC ( Confederación Sindical disidente) alega, que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) de la cual Cuba es signataria, plantea en sus convenios Nº 87 y Nº 98, el derecho a la libre asociación y a organizar sindicatos libres respectivamente, pero el régimen incumple sus compromisos al negarle la autorización a los 22 gremios independientes de la CONIC, alegándose como justificación a través de la oficialista CTC, que sus dirigentes son desvinculados laborales y su cifra de asociados son insignificantes, a parte de calificarles como “mercenarios al servicio del imperialismo”.
A la par, un doctor en ciencias sociales que prefirió mantenerse en el anonimato, me puntualizaba: “Que los regímenes totalitarios de corte marxista, minimizan el papel de los sindicatos, porque si sus asociaciones se acogen al derecho a huelgas, automáticamente formarían parte de las estructuras de poder”.
Entretanto, la oficialista CTC, que agrupa 19 sindicatos y un 96% de afiliados del total de trabajadores cubanos, verá mermada su membrecía en un 44%, tan pronto se ejecuten los despidos anunciados por el gobierno.
Volviendo al ejemplo citado en el diario “Trabajadores”, el señor Emilio Jerez, razona, “Que resultaría más beneficioso para el régimen, que los nuevos cuentapropistas se integraran a los sindicatos estatales existentes, para impedir la formación de “gremios paralelos” con la consabida carga de exigencias y la probable utilización del derecho a la huelga.
También algunos trabajadores estatales manifestaron tener plena consciencia de que son explotados por el sistema, pero no reclaman aumentos salariales, por considerar que los sindicatos son asociaciones domesticadas por el estado. Como recurso subrepticio, apelan a “la jugada” (eufemismo de corrupción, y hurto) para atenuar el déficit económico en sus bolsillos.
El pasado 1º de mayo, día internacional de los trabajadores, el proletariado cubano desfiló masivamente en todas las plazas provinciales de la nación. Un sinnúmero de representantes de organizaciones sindicales de otros países invitadas a los festejos, observaron, como las masas de trabajadores coreaban consignas políticas, mientras callaban sus verdaderas demandas.
Por otra parte, una delegación sindical norteamericana que visitó Cuba, no contempló en su agenda reunirse con sus colegas disidentes.
Sin embargo, el señor Paul Howe secretario general de la Unión de Trabajadores de Australia, al ser invitado por el excelentísimo señor Pedro Monzón, embajador de Cuba en Camberra, rechazó el convite, al señalar que el señor Valdés Mesa, actual secretario general de la CTC, es un cabecilla designado por el régimen y no un líder elegido por los trabajadores, se refirió a la represión de los sindicatos independientes, a la encarcelación de sus dirigentes sindicales, a la exclusión de asociaciones obreras, a la negativa del derecho de huelga, también pronosticó que la nueva ola de despidos anunciada por el régimen, acuñará el total fracaso de la oficialista CTC.
El Lunes 16 de mayo, el diario oficialista “Trabajadores”, publicó una nota, donde citaba que Carlos Reyes Martínez, representante sindical de un grupo de cuentapropistas que conducen los conocidos “bicitaxis” en el municipio Centro Habana, junto a la secretaria sindical del Servicio Informático de Ferrocarriles (SIFER), entidad estatal donde pagan sus cuotas sindicales, demostraron a las autoridades competentes, que uno de sus afiliados tenía sus documentos en regla, tras ser multado injustamente por los inspectores.
Cinco días después, en el almacén “San José”, sito en la calle Desamparados, en el municipio Habana Vieja, se efectuó una encuesta, para sondear, si los artesanos y artistas que ejercen el cuentapropismo, deseaban afiliarse a un sindicato estatal. Según fuentes, un considerable porciento no mostró interés por la propuesta.
Una semana más tarde, en la empresa de producción y elaboración de alimentos (EPEA) “Cuba-Finlandia” localizada en la calle Clavel, en el municipio Cerro, un grupo de trabajadores reveló a este reportero, que no conocían a Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Al preguntarles, si su comité sindical defendía sus derechos, sólo respondieron con sonrisas.
Por otra parte Emilio Jerez secretario organizador del CONIC ( Confederación Sindical disidente) alega, que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) de la cual Cuba es signataria, plantea en sus convenios Nº 87 y Nº 98, el derecho a la libre asociación y a organizar sindicatos libres respectivamente, pero el régimen incumple sus compromisos al negarle la autorización a los 22 gremios independientes de la CONIC, alegándose como justificación a través de la oficialista CTC, que sus dirigentes son desvinculados laborales y su cifra de asociados son insignificantes, a parte de calificarles como “mercenarios al servicio del imperialismo”.
A la par, un doctor en ciencias sociales que prefirió mantenerse en el anonimato, me puntualizaba: “Que los regímenes totalitarios de corte marxista, minimizan el papel de los sindicatos, porque si sus asociaciones se acogen al derecho a huelgas, automáticamente formarían parte de las estructuras de poder”.
Entretanto, la oficialista CTC, que agrupa 19 sindicatos y un 96% de afiliados del total de trabajadores cubanos, verá mermada su membrecía en un 44%, tan pronto se ejecuten los despidos anunciados por el gobierno.
Volviendo al ejemplo citado en el diario “Trabajadores”, el señor Emilio Jerez, razona, “Que resultaría más beneficioso para el régimen, que los nuevos cuentapropistas se integraran a los sindicatos estatales existentes, para impedir la formación de “gremios paralelos” con la consabida carga de exigencias y la probable utilización del derecho a la huelga.
También algunos trabajadores estatales manifestaron tener plena consciencia de que son explotados por el sistema, pero no reclaman aumentos salariales, por considerar que los sindicatos son asociaciones domesticadas por el estado. Como recurso subrepticio, apelan a “la jugada” (eufemismo de corrupción, y hurto) para atenuar el déficit económico en sus bolsillos.
El pasado 1º de mayo, día internacional de los trabajadores, el proletariado cubano desfiló masivamente en todas las plazas provinciales de la nación. Un sinnúmero de representantes de organizaciones sindicales de otros países invitadas a los festejos, observaron, como las masas de trabajadores coreaban consignas políticas, mientras callaban sus verdaderas demandas.
Por otra parte, una delegación sindical norteamericana que visitó Cuba, no contempló en su agenda reunirse con sus colegas disidentes.
Sin embargo, el señor Paul Howe secretario general de la Unión de Trabajadores de Australia, al ser invitado por el excelentísimo señor Pedro Monzón, embajador de Cuba en Camberra, rechazó el convite, al señalar que el señor Valdés Mesa, actual secretario general de la CTC, es un cabecilla designado por el régimen y no un líder elegido por los trabajadores, se refirió a la represión de los sindicatos independientes, a la encarcelación de sus dirigentes sindicales, a la exclusión de asociaciones obreras, a la negativa del derecho de huelga, también pronosticó que la nueva ola de despidos anunciada por el régimen, acuñará el total fracaso de la oficialista CTC.
Canción de Rachel, crónica de un espectador.
Pablo Méndez
El pasado domingo quedé estupefacto cuando me acomodé en la Sala Tito Junco del Complejo Cultural Bertold Brecht, sito en las calles 13 y E en el Vedado. A todas luces, el diseño arquitectónico satisface los requerimientos para desfiles de pasarelas, y no para teatro, las condiciones acústicas son negativas, micrófonos colgantes, y la inquietud, de que sí se produjera un incendio, ¿dónde estaría la brecha para salir?
Esta errática solución constructiva es la sede, de “Mefisto Teatro”, dirigido por Tony Díaz, que en la actual temporada nos propone “La Canción de Rachel”, obra de teatro musical, basada en la novela del mismo nombre, escrita por Miguel Barnet, que en esta ocasión fue incluido como personaje gracias a la adaptación dramatúrgica.
La trama, se inicia en el contexto de la malograda “Zafra de los Diez Millones”, cuando el joven Barnet, comienza a entrelazar el retablo de la historia, con retrospectivas que le trasladan a las vivencias de la Rachel anciana, interpretada muy orgánicamente por la maestra Pura Ortiz, ex-pianista de la Sinfónica Nacional en su debut como actriz, y la Rachel joven, a cargo de Alianne Portuondo.
El pastel, transita durante el primer acto, se moldean los personajes de Rachel, Adolfito, el dueto del Gallego y el Negrito; Eusebio, Yarini, Alberto, “Margot Tragalotodo”, “Anita Peligro”, psicologías que se desdoblan en el espacio con una pobre explotación de los niveles, también vale añadir que la madre de Rachel, cobra en esta ocasión matices importantísimos.
Con el intermedio de diez minutos, llega el momento de descomprimir esfínteres, pero resulta que el majestuoso “Centro Cultural Bertold Brecht”, con dos salas de teatro y cafeterías, sólo tiene un baño, y para colmo, es mixto, como consecuencia mujeres y hombres se disputan usarlo al mismo tiempo.
Tras los campanazos llegó el segundo acto, más intenso, más al Alhambra, los actores exclamaron ¡Abajo el presidente!, envés de, ¡Abajo Machado!, también resonó ¡Tenemos que cambiar el gobierno!, pero el público permaneció impávido, ni siquiera prorrumpió un sonido gutural.
De sobresaliente, catalogo la actuación de la actriz Yenly Veliz en el personaje de la madre de Rachel, también descollaron con dignidad: Alejandro Milían; Carlos Pérez Peña, Frank Ledesma, Yisel Zayas, Diana Hernández y Leidis Díaz.
En la dramaturgia el personaje de más bajo perfil resultó ser el joven Barnet, que no se distinguió pese al esfuerzo del actor, también la dirección de Tony Díaz tuvo sus lagunas, y considero que la escena íntima entre homosexuales—que gracias a Dios transcurrió sin morbo—era innecesaria, al parecer, tal inclusión obedece a una moda o a satisfacer eslóganes contemporáneos.
Sin embargo, Tony Díaz, aún no ha logrado pulir las exigencias de un elenco donde brotan las diferencias entre los actores que dominan la técnica del canto y los que no la tienen, amén, que la sala teatral está descalificada acústicamente, y los micrófonos no recogieron la totalidad de los parlamentos.
En resumen, los actores del grupo “Mefisto Teatro” entregaron más pasión que el sueldo que reciben.
El pasado domingo quedé estupefacto cuando me acomodé en la Sala Tito Junco del Complejo Cultural Bertold Brecht, sito en las calles 13 y E en el Vedado. A todas luces, el diseño arquitectónico satisface los requerimientos para desfiles de pasarelas, y no para teatro, las condiciones acústicas son negativas, micrófonos colgantes, y la inquietud, de que sí se produjera un incendio, ¿dónde estaría la brecha para salir?
Esta errática solución constructiva es la sede, de “Mefisto Teatro”, dirigido por Tony Díaz, que en la actual temporada nos propone “La Canción de Rachel”, obra de teatro musical, basada en la novela del mismo nombre, escrita por Miguel Barnet, que en esta ocasión fue incluido como personaje gracias a la adaptación dramatúrgica.
La trama, se inicia en el contexto de la malograda “Zafra de los Diez Millones”, cuando el joven Barnet, comienza a entrelazar el retablo de la historia, con retrospectivas que le trasladan a las vivencias de la Rachel anciana, interpretada muy orgánicamente por la maestra Pura Ortiz, ex-pianista de la Sinfónica Nacional en su debut como actriz, y la Rachel joven, a cargo de Alianne Portuondo.
El pastel, transita durante el primer acto, se moldean los personajes de Rachel, Adolfito, el dueto del Gallego y el Negrito; Eusebio, Yarini, Alberto, “Margot Tragalotodo”, “Anita Peligro”, psicologías que se desdoblan en el espacio con una pobre explotación de los niveles, también vale añadir que la madre de Rachel, cobra en esta ocasión matices importantísimos.
Con el intermedio de diez minutos, llega el momento de descomprimir esfínteres, pero resulta que el majestuoso “Centro Cultural Bertold Brecht”, con dos salas de teatro y cafeterías, sólo tiene un baño, y para colmo, es mixto, como consecuencia mujeres y hombres se disputan usarlo al mismo tiempo.
Tras los campanazos llegó el segundo acto, más intenso, más al Alhambra, los actores exclamaron ¡Abajo el presidente!, envés de, ¡Abajo Machado!, también resonó ¡Tenemos que cambiar el gobierno!, pero el público permaneció impávido, ni siquiera prorrumpió un sonido gutural.
De sobresaliente, catalogo la actuación de la actriz Yenly Veliz en el personaje de la madre de Rachel, también descollaron con dignidad: Alejandro Milían; Carlos Pérez Peña, Frank Ledesma, Yisel Zayas, Diana Hernández y Leidis Díaz.
En la dramaturgia el personaje de más bajo perfil resultó ser el joven Barnet, que no se distinguió pese al esfuerzo del actor, también la dirección de Tony Díaz tuvo sus lagunas, y considero que la escena íntima entre homosexuales—que gracias a Dios transcurrió sin morbo—era innecesaria, al parecer, tal inclusión obedece a una moda o a satisfacer eslóganes contemporáneos.
Sin embargo, Tony Díaz, aún no ha logrado pulir las exigencias de un elenco donde brotan las diferencias entre los actores que dominan la técnica del canto y los que no la tienen, amén, que la sala teatral está descalificada acústicamente, y los micrófonos no recogieron la totalidad de los parlamentos.
En resumen, los actores del grupo “Mefisto Teatro” entregaron más pasión que el sueldo que reciben.
La trágica racionalización de plantillas en el Johnny
Pablo Méndez
Entrada una madrugada de febrero, Alfredo, un dependiente de 53 años, del centro nocturno Rio Club, antiguo Johnny Dream, atendía pedidos, mientras fisgoneaba la reacción de unos turistas rusos que pidieron la factura y revisaban el cheque, en instantes, uno de ellos se incorporó y solicitó hablar con el gerente.
Agazapado en la oscuridad, observó como Madiel el jefe de turno conversaba con el reclamante, también vio como después de recibir las disculpas, el cliente pagó la cuenta rectificada y se retiró, más adelante, Alfredo recibió un aviso: debía presentarse en la oficina del subgerente.
Salvando el trecho que los separaba de la oficina, Alfredo, un hombre tranquilo, que no era conflictivo, ni chivato, sólo “luchaba los pesos”, fue exacerbando sus ánimos. Le preocupaba la próxima racionalización de plantilla anunciada por la empresa, estaba acomplejado, las intrigas le señalaban como uno de los que tendría que recoger los matules y largarse.
Al llegar, Emilio el subgerente y Madiel, le llamaron la atención y le informaron que sería sancionado, él replicó por considerar ilógico el castigo, ya que estas quejas sobrevenían con frecuencia y no trascendían, además, la administración estaba al tanto de todos los “inventos” que se hacían en el bar.
La discusión se acaloró, Alfredo sondeó su bolsillo e hizo saltar la hoja de una sevillana, fulminó a Madiel con tres puñaladas, Emilio luchó pero recibió siete heridas. El agresor buscó la calle, Emilio le persiguió, al llegar a las afueras vio como Alfredo se alejaba, también advirtió la presencia del jefe de sector policial rondando la zona, y exclamó— ¡fue él… mira lo que me hizo!—al tiempo que Alfredo se entregó sin ofrecer resistencia.
Días después, Emilio falleció en el hospital a consecuencia de las heridas, y según las fuentes, antes de morir dio versión de lo ocurrido, entretanto, Alfredo el hombre pasivo devenido en criminal, permanece tras las rejas a la espera del juicio.
Pero el Rio Club o “el Johnny”, como le siguen llamando, un centro nocturno de primera categoría, sito en la calle A de la barriada de Miramar, continúa con su resonante música y sus mejunjes etílicos divirtiendo a sus clientes, y desde aquella madrugada, sus jefes y trabajadores rehúsan hablar sobre la trágica racionalización de tres de sus plazas.
Entrada una madrugada de febrero, Alfredo, un dependiente de 53 años, del centro nocturno Rio Club, antiguo Johnny Dream, atendía pedidos, mientras fisgoneaba la reacción de unos turistas rusos que pidieron la factura y revisaban el cheque, en instantes, uno de ellos se incorporó y solicitó hablar con el gerente.
Agazapado en la oscuridad, observó como Madiel el jefe de turno conversaba con el reclamante, también vio como después de recibir las disculpas, el cliente pagó la cuenta rectificada y se retiró, más adelante, Alfredo recibió un aviso: debía presentarse en la oficina del subgerente.
Salvando el trecho que los separaba de la oficina, Alfredo, un hombre tranquilo, que no era conflictivo, ni chivato, sólo “luchaba los pesos”, fue exacerbando sus ánimos. Le preocupaba la próxima racionalización de plantilla anunciada por la empresa, estaba acomplejado, las intrigas le señalaban como uno de los que tendría que recoger los matules y largarse.
Al llegar, Emilio el subgerente y Madiel, le llamaron la atención y le informaron que sería sancionado, él replicó por considerar ilógico el castigo, ya que estas quejas sobrevenían con frecuencia y no trascendían, además, la administración estaba al tanto de todos los “inventos” que se hacían en el bar.
La discusión se acaloró, Alfredo sondeó su bolsillo e hizo saltar la hoja de una sevillana, fulminó a Madiel con tres puñaladas, Emilio luchó pero recibió siete heridas. El agresor buscó la calle, Emilio le persiguió, al llegar a las afueras vio como Alfredo se alejaba, también advirtió la presencia del jefe de sector policial rondando la zona, y exclamó— ¡fue él… mira lo que me hizo!—al tiempo que Alfredo se entregó sin ofrecer resistencia.
Días después, Emilio falleció en el hospital a consecuencia de las heridas, y según las fuentes, antes de morir dio versión de lo ocurrido, entretanto, Alfredo el hombre pasivo devenido en criminal, permanece tras las rejas a la espera del juicio.
Pero el Rio Club o “el Johnny”, como le siguen llamando, un centro nocturno de primera categoría, sito en la calle A de la barriada de Miramar, continúa con su resonante música y sus mejunjes etílicos divirtiendo a sus clientes, y desde aquella madrugada, sus jefes y trabajadores rehúsan hablar sobre la trágica racionalización de tres de sus plazas.
Suicidio en el Cerro
Pablo Méndez
El domingo 22 de mayo, una mujer se lanzó al vacio desde uno de los dos edificios de 18 plantas, situados en la intercepción conocida por “Esquina de Tejas” en el municipio Cerro, la suicida murió instantáneamente.Según la fuente, la occisa, era una mujer de 30 años, divorciada, mamá de dos menores, que padecía una enfermedad psiquiátrica y convivía con su madre en uno de los inmuebles. La prensa no informó sobre el incidente.
El domingo 22 de mayo, una mujer se lanzó al vacio desde uno de los dos edificios de 18 plantas, situados en la intercepción conocida por “Esquina de Tejas” en el municipio Cerro, la suicida murió instantáneamente.Según la fuente, la occisa, era una mujer de 30 años, divorciada, mamá de dos menores, que padecía una enfermedad psiquiátrica y convivía con su madre en uno de los inmuebles. La prensa no informó sobre el incidente.
lunes, 23 de mayo de 2011
Verónica
Pablo Méndez
Verónica es una joven de 22 años que practicó el lesbianismo. Recuerda que la primera vez que visitó un Gay-Show (fiesta clandestina de homosexuales) con su primera pareja, una joven condiscípula del tecnológico “Pablo de la Torriente Brau” de Miramar, municipio Playa, en La Habana, tomaron en la Rampa un taxi que por 2 dólares le trasladó a las inmediaciones del parque Lenin.
Al llegar a la portería de la “Casa de William”, salvaron un trecho de pasillo y ante sus miradas se explayó un patio frutal, una explanada y un escenario bordeado por mesas. En ellas sólo podían acomodarse aquellos que pagaran 50 dólares, entretanto, los de menos recursos, no tenían derecho a sentarse, y aunque desembolsaran el cover de 2 dólares, debían permanecer de pie, o andar y desandar las áreas, mientras bebían refrescos, cervezas y disfrutaban del show de los transformistas. Verónica memoriza que las diferencias económicas estaban bien marcadas en ese club para homosexuales.
Luego de terminado el espectáculo regresaban a la ciudad y remataban la noche, agrupándose con otros gay en “El Burgui” de P y 23, o en la cascada de 23 y Malecón. Asimismo había otros gay-show, como la “La casa de Lila” que se efectuaba en las direcciones de 9ª y H, o en, 13 y D, ambas en el Vedado, allí pagando un cover de 1 dólar, podían consumir bebidas, y disfrutar de un pequeño show. Además existía otro espectáculo dominical llamado la “Matinée de Milagros” en Centro Habana, y me comenta que concurrió muchas veces al “Club Atelier” y al “Café Cantante del Teatro Nacional”. También, la comunidad gay habilitó un teléfono, cuya contestadora informaba de los lugares donde se realizarían las fiestas clandestinas, citando como entradilla la frase—“Nos encontramos”—
Verónica dice que la primera vez que sintió atracción por otra mujer fue a los 12 años, cuando cursaba estudios secundarios, y ella, resultó ser una “profesora emergente”, me puntualiza, que no existió ninguna relación amorosa entre ellas, para entonces era una niña y aún se consideraba “indefinida”, más adelante tuvo varios novios, pero la pérdida de su virginidad y sus primeras relaciones le desilusionaron, exacerbando su rechazo hacia el sexo masculino.
Tuvo una relación amorosa con una mujer casada que tiene una hija, reconoce que se enamoró perdidamente de ella, un día, su madre, que desconocía su preferencia sexual, halló una carta de amor, y reaccionó de forma inclemente, para entonces su hogar se convirtió en un infierno, sus padres (divorciados) le llevaron al CENESEX buscando asistencia profesional, y los psicólogos sólo hicieron recomendaciones para su “adaptación a una nueva vida”, como si fuera “un ser humano que tiene que coexistir con un defecto”, Verónica se sentía confundida, tenía esperanzas de que el homosexualismo fuera algo como una enfermedad curable.
Su tía argumentó que Dios era la solución, y comenzó a asistir a la iglesia, pero reconoce que lo hacía como un cumplido, porque a hurtadillas daba riendas sueltas a su preferencia sexual. Visitando el templo, escuchó el testimonio de dos personas que fueron homosexuales, y que gracias a la palabra de Dios encontraron otro sentido a sus vidas, desde entonces comenzó a cambiar.
Verónica ilustra que existe “una ventana”. Del otro lado aguarda Dios, y al traspasarle es como volver a nacer, “Dios ama a los pecadores, pero aborrece el pecado”, citó, al tiempo que considera que la causa de su lesbianismo se lo tribuye a un déficit de cariño de su madre, quien priorizó garantizar un mejor nivel de vida a la familia en detrimento de la atención a sus hijos, también expone que existen ejemplos de personas que han sido violadas, o han sufrido traumatismos, que le indujeron la homosexualidad y no se le muestra otro camino para su salvación.
Considera que la máster Mariela Castro, actual directora del CENSEX, está utilizando a los homosexuales como lubricante social para pulir la imagen del régimen desbastada por décadas de represión y homofobia.
Agrega que es demagógica y al mismo tiempo ofensiva, su campaña en pro de las intervenciones quirúrgicas para cambios de sexo, resultando inconcebible invertir recursos para insertarle una vagina desnaturalizada a un homosexual, cuando en Cuba, según alegan los medios, existen déficits de medicinas para los niños con cáncer, y muchas parejas no pueden procrear hijos porque los tratamientos son muy costosos, producto del embargo norteamericano, además, antes de aprobar una ley que autorice los matrimonios del mismo sexo, se debe permitir el ejercicio de la libre expresión a los opuestos a tal legislación, dándosele la oportunidad de tener voz y voto mediante una consulta popular.
“Verónica” es el seudónimo de una joven estudiante de psicología de la Universidad de la Habana, cristiana practicante, y se propone hablar con otros jóvenes homosexuales y explicarles que tienen la oportunidad de cambiar. Ella Igualmente proyecta escribir un libro.
Verónica es una joven de 22 años que practicó el lesbianismo. Recuerda que la primera vez que visitó un Gay-Show (fiesta clandestina de homosexuales) con su primera pareja, una joven condiscípula del tecnológico “Pablo de la Torriente Brau” de Miramar, municipio Playa, en La Habana, tomaron en la Rampa un taxi que por 2 dólares le trasladó a las inmediaciones del parque Lenin.
Al llegar a la portería de la “Casa de William”, salvaron un trecho de pasillo y ante sus miradas se explayó un patio frutal, una explanada y un escenario bordeado por mesas. En ellas sólo podían acomodarse aquellos que pagaran 50 dólares, entretanto, los de menos recursos, no tenían derecho a sentarse, y aunque desembolsaran el cover de 2 dólares, debían permanecer de pie, o andar y desandar las áreas, mientras bebían refrescos, cervezas y disfrutaban del show de los transformistas. Verónica memoriza que las diferencias económicas estaban bien marcadas en ese club para homosexuales.
Luego de terminado el espectáculo regresaban a la ciudad y remataban la noche, agrupándose con otros gay en “El Burgui” de P y 23, o en la cascada de 23 y Malecón. Asimismo había otros gay-show, como la “La casa de Lila” que se efectuaba en las direcciones de 9ª y H, o en, 13 y D, ambas en el Vedado, allí pagando un cover de 1 dólar, podían consumir bebidas, y disfrutar de un pequeño show. Además existía otro espectáculo dominical llamado la “Matinée de Milagros” en Centro Habana, y me comenta que concurrió muchas veces al “Club Atelier” y al “Café Cantante del Teatro Nacional”. También, la comunidad gay habilitó un teléfono, cuya contestadora informaba de los lugares donde se realizarían las fiestas clandestinas, citando como entradilla la frase—“Nos encontramos”—
Verónica dice que la primera vez que sintió atracción por otra mujer fue a los 12 años, cuando cursaba estudios secundarios, y ella, resultó ser una “profesora emergente”, me puntualiza, que no existió ninguna relación amorosa entre ellas, para entonces era una niña y aún se consideraba “indefinida”, más adelante tuvo varios novios, pero la pérdida de su virginidad y sus primeras relaciones le desilusionaron, exacerbando su rechazo hacia el sexo masculino.
Tuvo una relación amorosa con una mujer casada que tiene una hija, reconoce que se enamoró perdidamente de ella, un día, su madre, que desconocía su preferencia sexual, halló una carta de amor, y reaccionó de forma inclemente, para entonces su hogar se convirtió en un infierno, sus padres (divorciados) le llevaron al CENESEX buscando asistencia profesional, y los psicólogos sólo hicieron recomendaciones para su “adaptación a una nueva vida”, como si fuera “un ser humano que tiene que coexistir con un defecto”, Verónica se sentía confundida, tenía esperanzas de que el homosexualismo fuera algo como una enfermedad curable.
Su tía argumentó que Dios era la solución, y comenzó a asistir a la iglesia, pero reconoce que lo hacía como un cumplido, porque a hurtadillas daba riendas sueltas a su preferencia sexual. Visitando el templo, escuchó el testimonio de dos personas que fueron homosexuales, y que gracias a la palabra de Dios encontraron otro sentido a sus vidas, desde entonces comenzó a cambiar.
Verónica ilustra que existe “una ventana”. Del otro lado aguarda Dios, y al traspasarle es como volver a nacer, “Dios ama a los pecadores, pero aborrece el pecado”, citó, al tiempo que considera que la causa de su lesbianismo se lo tribuye a un déficit de cariño de su madre, quien priorizó garantizar un mejor nivel de vida a la familia en detrimento de la atención a sus hijos, también expone que existen ejemplos de personas que han sido violadas, o han sufrido traumatismos, que le indujeron la homosexualidad y no se le muestra otro camino para su salvación.
Considera que la máster Mariela Castro, actual directora del CENSEX, está utilizando a los homosexuales como lubricante social para pulir la imagen del régimen desbastada por décadas de represión y homofobia.
Agrega que es demagógica y al mismo tiempo ofensiva, su campaña en pro de las intervenciones quirúrgicas para cambios de sexo, resultando inconcebible invertir recursos para insertarle una vagina desnaturalizada a un homosexual, cuando en Cuba, según alegan los medios, existen déficits de medicinas para los niños con cáncer, y muchas parejas no pueden procrear hijos porque los tratamientos son muy costosos, producto del embargo norteamericano, además, antes de aprobar una ley que autorice los matrimonios del mismo sexo, se debe permitir el ejercicio de la libre expresión a los opuestos a tal legislación, dándosele la oportunidad de tener voz y voto mediante una consulta popular.
“Verónica” es el seudónimo de una joven estudiante de psicología de la Universidad de la Habana, cristiana practicante, y se propone hablar con otros jóvenes homosexuales y explicarles que tienen la oportunidad de cambiar. Ella Igualmente proyecta escribir un libro.
Mueren dos personas en incendio
Pablo Méndez
El jueves 12 de mayo se produjo un incendio en el tercer piso de la calle Industria Nº 168 esquina a Barcelona, (justo al fondo del Capitolio Nacional) en el municipio Centro Habana, a consecuencia del siniestro, fallecieron dos personas, una anciana y su nieto de 3 años de edad.
Según las fuentes, la causa del incendio fue un corto circuito que en pocos segundos se intensificó, ya que el inmueble es una ciudadela superpoblada de entrepisos (“barbacoas”), construidos de madera cuyo material inflamable alimentó las llamas. Aunque los bomberos de la unidad de Zulueta y Corrales acudieron rápidamente, no pudieron evitar que las víctimas perecieran por asfixia, entretanto, los medios informativos para nada hicieron mención de esta noticia.Paradójicamente, tres días después de este acontecimiento, se iniciaba en todo el país la “Semana Nacional Contra-incendios” y los medios dieron una amplia cobertura al bregar de los bomberos, con materiales fílmicos, donde se recogían las anécdotas de los especialistas en rescate y salvamento, también se realizaron competencias de habilidades y premiaciones de concursos infantiles, más adelante, se rindió homenaje a los caídos en el cumplimiento del deber, depositando sendas ofrendas florales en los monumentos a los muertos en la catástrofe de la ferretería Isasi en el cementerio de “Cristóbal Colon” del municipio Plaza, y el almacén de la antigua fábrica de calzado “Burny” sito en la calle Patria del municipio Cerro, este último calificado como un sabotaje contrarrevolucionario acontecido en los años 60.
El jueves 12 de mayo se produjo un incendio en el tercer piso de la calle Industria Nº 168 esquina a Barcelona, (justo al fondo del Capitolio Nacional) en el municipio Centro Habana, a consecuencia del siniestro, fallecieron dos personas, una anciana y su nieto de 3 años de edad.
Según las fuentes, la causa del incendio fue un corto circuito que en pocos segundos se intensificó, ya que el inmueble es una ciudadela superpoblada de entrepisos (“barbacoas”), construidos de madera cuyo material inflamable alimentó las llamas. Aunque los bomberos de la unidad de Zulueta y Corrales acudieron rápidamente, no pudieron evitar que las víctimas perecieran por asfixia, entretanto, los medios informativos para nada hicieron mención de esta noticia.Paradójicamente, tres días después de este acontecimiento, se iniciaba en todo el país la “Semana Nacional Contra-incendios” y los medios dieron una amplia cobertura al bregar de los bomberos, con materiales fílmicos, donde se recogían las anécdotas de los especialistas en rescate y salvamento, también se realizaron competencias de habilidades y premiaciones de concursos infantiles, más adelante, se rindió homenaje a los caídos en el cumplimiento del deber, depositando sendas ofrendas florales en los monumentos a los muertos en la catástrofe de la ferretería Isasi en el cementerio de “Cristóbal Colon” del municipio Plaza, y el almacén de la antigua fábrica de calzado “Burny” sito en la calle Patria del municipio Cerro, este último calificado como un sabotaje contrarrevolucionario acontecido en los años 60.
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