lunes, 11 de julio de 2011

Vuelve a timbrar El teléfono




Pablo Méndez

El teléfono, ópera de cámara en un acto, de la autoría de Gian Carlo Menotti, estrenada en 1947, en Broadway, New York, fue puesta en escena los días 30 de junio y 1º de julio, en la sede del museo de las telecomunicaciones, sito en la calle Dragones esquina a Águila, otrora edificio de la Cuban Telephone Company, y actual oficina comercial de ETECSA en el municipio Centro Habana.
Bajo las direcciones artística y musical de los maestros Pedro Arias y Pura Ortiz, más las actuaciones de la Soprano Olivia Méndez (Lucy) y el barítono Jorge Temprano (Ben), integrantes del Teatro Lírico Nacional de Cuba (TLNC), se escenificó la comedia, que contó con la presencia de glorias del genero lírico en Cuba, como las sopranos: Ana Menéndez, Gladis Puig y Olga Díaz, quienes en ocasiones preliminares interpretaron el personaje de Lucy.
También estuvieron presentes, el maestro Roberto Sánchez Ferrer, director orquestal del Gran Teatro de la Habana, el maestro Adolfo Casas, actual director del TLNC, el maestro Francisco Alonso, director del Teatro Lírico “Ernesto Lecuona” de Pinar del Rio y la mesosoprano Yolanda Hernández.
Algunos de los asistentes, catalogaron de acierto por parte del Lic. Ian Chaviano su director, escoger la sede del museo de las telecomunicaciones, para efectuar la reposición de El teléfono, (después de 25 años de exhibirse por última vez), ya que históricamente el origen de la telefonía se imbrica estrechamente con las artes, cuando en 1849 el florentino Antonio Meucci realizó los primeros experimentos sobre la transmisión eléctrica de la voz humana desde los predios del entonces Teatro Tacón, hoy Gran Teatro de la Habana.El maestro Pedro Arias, se esfuerza en difundir el arte lírico y rescatar aquellas obras que han sido engavetadas, sobretodo las del repertorio cubano, género que gozó de un considerable progreso en los años pre-revolucionarios y en la actualidad permanece oscurecido por la música comercial. Con los aplausos del público y las felicitaciones de los maestros se agradeció la puesta.

Verano sin piscinas en Alamar




Pablo Méndez


Un elevado por ciento de piscinas populares está fuera de servicio, a causa del deterioro de sus estructuras, y ante la imposibilidad de repararles, muchas han sido cubiertas de tierra para evitar el estancamiento de aguas pluvias y la proliferación de vectores.
Asimismo, Rafael, un vecino del complejo de viviendas del municipio capitalino Habana del Éste, me relató que en el 1988 el entonces presidente, Fidel Castro inauguró la piscina gigante de Alarmar, cuya superficie de 5000 metros cuadrados, utilizaba agua de mar reciclada mediante filtros y bombas eólicas.
Aquel centro de recreación se convirtió en la principal atracción para la juventud de la zona, y fue frecuentado por miles de vecinos del reparto, hasta que el periodo especial marcó la decadencia de la instalación por falta de recursos, y a pesar, de que un empresario chileno domiciliado en las proximidades, propuso al Poder Popular financiar los gastos de mantenimiento a cambio de un 50% de las ganancias, dicha oferta fue rechazada.
Rafael relata que la “Tormenta del siglo” de 1993 ocasionó serios daños a la instalación, y hoy está arruinada irreversiblemente por el saqueo, más adelante y hasta el año 2001 su área fue utilizada como pista de baile. Recuerda con nostalgia ser uno de los muchachos que limpiaba la alberga, junto a Jorge Luis, su administrador, quien remontó el estrecho de la Florida durante el éxodo de 1994.El muro perimetral ya no existe, la estructura del socio-administrativo esta casi derrumbada, la fetidez de los desagües albañales inundan la atmósfera, pero a falta de piscinas un sinnúmero de jóvenes residentes en el reparto se bañan y solean a la orilla de la costa, desafiando el peligro de contraer enfermedades.

El callejón de los protestantes




Pablo Méndez

En la barrida de “La Timba” del municipio Plaza de la Revolución, salta a la vista una calleja de apenas sesenta metros de longitud que traza una diagonal desde la calle 4 hasta Zapata y se distingue por una rótulo que le identifica como el “El callejón de los protestantes”
Cuando pregunté sobre el origen de su nombre, ningún vecino supo responder. Lo cierto es que esta cuadra atrapa la vista de los transeúntes, a causa de que artistas locales del proyecto cultural “Aché en mi barrio” decoran sus fachadas y pavimento.
Sobre un talud de pedregones, raíces de árboles y otros trastos, usted puede ver la imagen del Che y una bandera cubana rodeada de aros y llantas en desuso, retratos de Fidel y Michel Jackson compartiendo la misma fachada, también se exponen emblemas Orichas, mientras la Patrona de Cuba asoma por el antepecho de un portal, sin embargo, sus letreros no revelan eslóganes o alabanzas a los líderes revolucionarios, insólitamente solo dan vivas al verano.
Al parecer, los integrantes del proyecto cultural pretenden ofrecer un espacio equivalente al callejón de Hammel en el municipio Centro Habana, cuyo estreno se remonta a los años del periodo especial, a manera de paralelismo cultural que buscaba contrastar con las penurias del pueblo.
El citado callejón está poblado de casuchas, cuyas paredes están llenas de cicatrices por su construcción a pedazos. En el entorno existen dos establecimientos cuentapropistas que dinamizan la actividad mercantil, el primero es un expendio de artículos religiosos y el segundo, un yerbero. Calle 4 abajo notamos la existencia de un grifo adonde los vecinos acuden para acarrear agua, en sentido contrario se enclava la subestación eléctrica que origina los apagones en el municipio y en las proximidades está el perímetro del “barrio más tranquilo de la Habana” o cementerio de Colón.La pancarta del “Callejón de los Protestantes”, se exhibe imponente, y nos llama la atención, por la paradoja de que en Cuba está terminantemente prohibido protestar

lunes, 20 de junio de 2011

Despliegue policial por hallazgo de armas




Pablo Méndez

El martes 14 de junio, fuerzas combinadas de la policía, tropas especiales, bomberos, y guarda-fronteras, cerraron el paso a los transeúntes en la zona del Malecón comprendida entre el semáforo de la calle 3ª, y la calle 12, en el Vedado, municipio Plaza de la Revolución, tras descubrir que un alijo de armas de fuego estaban sumergidas en las aguas.Según las fuentes, un pescador que se hallaba en el lugar, advirtió que en el fondo había una pistola y dio parte a la policía, en segundos, las autoridades se personaron en el sitio, acordonaron la zona, y los buzos extrajeron varias armas cortas, incluyendo abundante parque, motivo por el cual, la búsqueda se extendió hasta avanzadas horas de la noche a lo largo del trecho de Malecón en dirección al hotel Havana Riviera. En dicha exploración se utilizaron potentes reflectores, entretanto, la zona se mantuvo aislada por 2 días consecutivos, también las tropas guarda-fronteras prohibieron las salidas de los pesqueros anclados en la base náutica del rio Almendares.

De patricios y plebeyos

Pablo Méndez

El presidente Hugo Chávez cumplimentaba una visita al Brasil, de súbito, presentó una dolencia y su jet presidencial volvió a trepar los cielos sudamericanos para posteriormente tomar pista en el aeropuerto internacional José Martí de la Habana.
Al día siguiente, el canciller bolivariano emite un comunicado para informar a su pueblo de las tribulaciones de su presidente, de la intervención quirúrgica a la que fue sometido, y su posterior recuperación en una clínica—no se precisó cuál, ni dónde —lo cierto es que el comandante Chávez sobrevoló su terruño, para someterse al cuidado de los galenos cubanos y de su sistema nacional de salud, según él, unos de los mejores de la región y del mundo.
Lo que resulta contradictorio, es que a pocos kilómetros del lugar donde supuestamente fue intervenido, se alza el hospital Miguel Enríquez del municipio Diez de Octubre, centro asistencial donde, según las fuentes, los cirujanos deben estar pendientes del parte meteorológico para operar, a causa de las filtraciones sobre los quirófanos, a ello se suma que los profesionales están obligados a usar guantes y escarpelos reciclados, estos últimos, a veces presentan películas de oxido, además, existen potenciales peligros de que los pacientes intervenidos contraigan bacterias.
También los familiares de los operados tienen que apiñarse en un salón desprovisto de asientos, las condiciones higiénicas son deplorables—y entre comentarios—se narran disímiles quejas, por ejemplo: “Que los aparatos e instrumental para hacer exámenes médicos siempre están rotos, carencias de medicamentos, antisépticos, personas que se han visto obligadas a pagarle 5 dólares a los enfermeros para ser curados, galenos que muestran altanería como si le hicieran favores a sus pacientes, etc.”En esencia, sobre el sistema de salud cubano existen criterios divididos, y sus aristas parten desde el punto de vista de patricios y plebeyos, aunque estemos construyendo el socialismo del siglo XXI.

Águila y paloma




Pablo Méndez

En el presente año 2011, se cumplieron cien años de que fuera reflotado el acorazado USS Maine, hundido tras una misteriosa explosión la noche del 15 de febrero de 1898, dicho evento desató la posterior beligerancia entre España y los Estados Unidos de Norteamérica.
Asimismo las acciones combinadas de los ejércitos, norteamericano y libertador, hicieron capitular a España trascurridos 110 días de contienda, y en 1902 se fundó la República de Cuba. Por primera vez, EE UU reproducía—a su imagen y semejanza—un modelo democrático fuera de sus fronteras, pero no exento de traspiés, tras adjuntar la Enmienda Platt, como apéndice a la recién proclamada constitución.
En el contexto republicano se erigió un monumento a las 266 víctimas de aquella explosión, en ella participaron artistas cubanos, más un español y un norteamericano—según los autores—el discurso lírico muestra dos columnas jónicas representando la soberanía y los idénticos derechos de los estados. Una proa orientada hacia el norte, revelaba que EE UU no albergaba ninguna voluntad de dominación, ni pretendía ejercerla sobre suelo cubano. El águila posada en la cornisa estaba dispuesta a emprender vuelo hacia su tierra norteamericana, representando al mismo tiempo su voluntad de desprendimiento. El basamento de granito, significaba la solidez indestructible de las relaciones fundadas en la historia y el dolor de la madre patria americana que sostiene a sus hijos destrozados por la explosión del Maine, como expresión de contribución a la independencia.
Como un mal presagio, las ráfagas del huracán de 1926 abatieron al águila imperial, cuyo diseño ofrecía mucha oposición al viento predominante y fue sustituida por una solución más aerodinámica, al tiempo que los gobiernos cubanos prosiguieron sumidos en el abuso del poder, la corrupción, los golpes de estado, y las revueltas edulcoradas con violencia y terrorismo.
En 1959 toma el poder un movimiento anarco populista liderado por Fidel Castro, que devino en un régimen totalitario de corte marxista, la incorporación de dicha ideología deterioró a la máxima expresión las relaciones entre ambas naciones. Posteriormente, en 1963, un grupo de cubanos con el beneplácito del gobierno, y auxiliados por una grúa, derribaron el águila imperial, a sabiendas de que ésta representa un símbolo patrio para el pueblo norteño.
Pero dicha acción vandálica enseguida fue apoya por la izquierda internacional, y el célebre Pablo Picasso, ofreció sus favores para moldear una paloma de la paz, que llenaría el vacío, sin embargo, el proyecto quedó inconcluso tras la muerte del artista.
Los restos del águila, aún se conservan en el museo de la ciudad, y su cabeza permanece colgada en un salón de la USINT (Sección de intereses de Norteamérica en la Habana), franqueada solemnemente por las banderas de EE UU y el Departamento de Estado. También una inscripción expresa: … (…) Cuando el gobierno cubano decida unir las partes del águila que se hallan en su poder, los norteamericanos tomarán dicho ejercicio como un gesto de amistad…
Pero el monumento al USS Maine se mantiene descuidado, las cadenas han sido desmontadas de los cañones navales, al tiempo que la fetidez de orines y excrementos reinantes en el entorno monumental, muestran simbólicamente, el grado de deterioro de las relaciones entre dos países que comparten historia y mártires.

lunes, 13 de junio de 2011

Apertura de negocios, aumentan penalidades.

Pablo Méndez

La carne de cerdo ha empezado a escasear, la deshuesada ha elevado su precio a 40 pesos por libra, se espera que pronto arribe a los 50 pesos, alegó Felipe, un jubilado de 69 años, quien puntualiza que se debe caminar bastante para conseguirla como consecuencia de la súbita demanda del sector particular.
Las bolsas de aceite vegetal (opción de 1,15 dólares el medio litro) y los cárnicos más baratos se pierden de las shooping, fenómeno que estrecha más las posibilidades domesticas. El ingeniero Víctor otro jubilado de 70 años que vive en soledad, comentó, que un pan con bistec de cerdo le cuesta 30 pesos en cualquier cafetería particular, como no puede darse éste lujo, fríe carapachos de pollo para sacarle la grasa y hacer arroz amarillo, entretanto, poncha agujeros a su cinturón.
Numerosos expendios abrieron sus puertas en la zona del Vedado, municipio Plaza, sin embargo, pocos consumidores pueden adquirir sus ofertas, entre ellas cito la cafetería “Las Quimbambas” localizada en la calle 14 e/n 21 y 23 donde un pan con tortilla cuesta 12 pesos. La justificación es que las ganancias de los cuentapropistas deben aproximarse al 200% debido a la inestable demanda, más la política impositiva que estimula el alza de los precios.
Por otra parte, expertos económicos que pidieron el anonimato, consideran que debería decretarse una dolarización, más un período de “Laissez-Faire” (no intervención del gobierno en asuntos económicos) para atenuar el impacto en el sector más humilde de la población, aunque represente una oposición a los lineamientos del clausurado congreso partidista. Pero la realidad es que los cubanos no tienen poder adquisitivo.
Varios restaurantes irrumpieron en la zona, como El D´Doce, ubicado en la calle 12, e/n 21 y 23, dos jóvenes empleadas, muestran la carta a los interesados, también se han repartido impresos del menú, por ejemplo: una ración de enchilado de langosta cuesta 11.95 dólares, algo inalcanzable, para los bolsillos de los cubanos pedestres, incluso para el turismo de bajos ingresos que arriba al país. Carta en mano, Rolando otro jubilado de 76 años, que barre calles para sufragar los gastos domésticos (la cuadra la pagan a 2,88 pesos), calcula que para invitar a su familia a comer al citado restaurante, tendría que barrer la Vía Blanca desde la Habana hasta Santa Cruz del Norte (70 Kms), pero alega que ya no hay piernas para eso, con su carga de años tiene que montarse a diario en una bicicleta para recorrer el municipio en busca de precios más económicos, y agrega, que su único lujo es tomarse un trago de ron barato antes de bañarse—“He trabajado toda mi vida, nací pobre y me moriré pobre, que desilusión, tal parece que uno ha vivido en vano”—expresó